El desgaste de la política

Contrapeso - Jesus Olivas

La histeria está en contra de la partidocracia y sus principales actores, la inmundicia que han regado a través de los años con sus fechorías y malos gobiernos, han hecho crecer la flor de adelfa en los cuerpos de los habitantes de un México hambriento de justicia.

¿Qué nos deparará la elección del 6 de junio?, esa es la pregunta que las personalidades del círculo rojo se hacen. Los del verde ignoran ese cuestionamiento, pues su prioridad es la economía, la salud, la educación, ¿la política?, no, no quieren saber nada.

Después de un 2020 desastroso en términos económicos, pero sobre todo de salud, la ciudadana de abajo, esos que se duermen pensando en que comerán mañana y despiertan con el estómago pegado al espinazo, no son blancos fáciles para la política que se implementará a partir de ya en la entidad.

Y ese evento ha venido sucediendo año tras año, desde aquellos del PRI que fueron desgastando la confianza ciudadana, los 12 nefastos del PAN, y ahora dos de cierta incertidumbre con AMLO, a la población no le ha quedado más que voltear a otro lado y olvidarse que lo gobiernos harán hasta lo imposible por mejorar su calidad de vida.

El PRI se encargó de pegarle en la madre a la confianza, el PAN la pisoteó, y Morena no termina por arrancar.

El desgaste de la política en México ha sido aderezada con Tlatelolcos, Halconazos, Fobaproas, asesinatos “presidenciables”, aumentos del iva, caídas del sistema, errores de diciembre, Carlos Salinas de Gortari, robos en privatizaciones, casas blancas, estafas maestras, operaciones Safiro, Odebrech, empleados como Bartlet.

Y cómo no?, exgobernadores amafiados, en la cárcel, prófugos, todos ellos malversando el erario público a raudales. En fin, el aderezo ha sido tan sustancioso que por estos días un ciudadano de a pie cree en la política como un niño de 11 años en Santa claus.

Este periplo que habrán de iniciar los candidatos que apostarán su quincena a que las encuestas ya los dan como seguros ganadores, no será fácil, sus antecesores se encargaron de lacerar la confianza del pueblo, de castigar con rigor las ansias por depositar un voto en las urnas, sus acciones ha sido tan viles que el fantasma del abstencionismo se ha hecho presente en cada elección de tal manera que para el seis de junio, muchos le apuestan a que no salgan de sus casas más allá de 45 por ciento de la población.

Lo que evidentemente sería catastrófico electoralmente hablando, y donde en ese escenario, la moneda que se tire al aire pueda que tenga dos caras iguales, ninguna que refleje alguna dosis de aprecio por algún aspirante.

La vida activa de los Partidos políticos como tales, sin duda alguna están en vías de extinción, tendrán que experimentar una metamorfosis, volver a ganar la confianza del ciudadano común luce tan complejo como asegurar que sus promesas de campaña las cumplirán cabalmente una a una.

La política es y seguirá siendo la misma, los actores que escenifican las obras de terror han sido los culpables de que esta camine cabizbaja, desalentada, con pesadumbre, pies hinchados, y un cansancio que pide a gritos detener la masacre de la que ha sido presa una actividad que otrora había sido creada para el bienestar social y hacedora de edificaciones gloriosas, pero que al final del camino, parece que la desvirtuaron tanto, que está a punto de colapsar.

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